Andrés Espinosa, el pionero ‘loco’ que escaló por vez primera en solitario el Mont Blanc… en abarcas
El vizcaíno, adelantado a su época, también firmó la primera ascensión sin cuerda al Cervino y la primera sin compañía al Kilimanjaro

Las obsesiones anidan en nuestros cerebros de forma caprichosa, aleatoria. Ni siquiera es del todo cierto que amamos aquello que se presenta a diario ante nuestros ojos. Todo depende de la mirada. Mucho antes de que el ser humano se acostumbrase a observar el mundo desde la óptica de la pantalla de un teléfono móvil, el entorno, la arquitectura del paisaje podía definir las existencias. A principios del Siglo XX, Andrés Espinosa y Enrique Rentería, ambos de la localidad vizcaína de Amorebieta se enamoraron de las montañas. Vivían bien cerca del Anboto y de sus valles del duranguesado trufados de estéticas paredes de caliza, del corazón alpino del País Vasco. Rentería, que dibujaba cimas, se convirtió en un pintor admirado; Espinosa creció como un alpinista inclasificable, movido por una curiosidad insaciable y una osadía impropia de la época.
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