Deprímete: Prohibido jugar al fútbol en la calle
No dejar patear un balón en el espacio público es como dejar de darle cuerda al reloj de la infancia, algo casi antinatural y deprimente, quizá la mayor de las profanaciones modernas. Los carteles que lo prohíben son un ataque apenas velado a las clases trabajadoras
En la foto se ve a un niño danzando con una pelota suspendida en el aire bajo la luz de una tarde de invierno en la calle de una ciudad casi vacía. Es una imagen aparentemente normal, la de un niño con una pelota en una calle, pero hay algo profundamente anormal a la izquierda de la foto, justo a la espalda del pequeño: una trampa para tanques proyecta su sombra sobre el asfalto. La imagen fue tomada por el fotoperiodista Paul Lowe en Sarajevo, en los años 90, cuando la gente arriesgaba su vida por unas migajas de placer mundano.
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