Ayuso cierra su despacho a la oposición en vísperas del año electoral: acusaciones cruzadas de “insultos” y “sectarismo”
El gobierno, inmerso ahora en la crisis del ático, ha decidido suspender en 2026 la ronda de contactos con los portavoces de Más Madrid, PSOE y Vox que la líder quiso convertir en tradición y contraste con el presidente Sánchez

Isabel Díaz Ayuso, presidenta de Madrid, se siente insultada. En lo personal. En lo más íntimo. La autora de esa afrenta, a sus ojos, es Mar Espinar, la portavoz del PSOE en la Asamblea. Es septiembre de 2025. Espinar ha acudido a la Real Casa de Correos, sede del gobierno, invitada por la baronesa para participar en las reuniones con los portavoces de la oposición de cara al inicio del periodo de sesiones. Su pecado es salirse del guion institucional previsto para preguntarle a Ayuso por Alberto González Amador, su pareja, investigado por la presunta comisión de fraude fiscal; la vivienda de este; y si la comparten. “La reunión se ha acabado”, dice Ayuso, según una fuente. “Y se puso en pie”. Un año después, las puertas del despacho de la presidenta siguen cerradas para la oposición. La tradición que quiso instaurar Ayuso no ha sobrevivido a las distintas crisis sobre su lugar de residencia. Menos aún ahora, cuando la compra por una empresa pública de un ático de más de seis millones que la presidenta llegó a visitar sigue copando la actualidad política. No se harán más reuniones, confirma el equipo de Ayuso. Tampoco, como solía ocurrir, este septiembre, a las puertas de 2027, año de elecciones autonómicas.
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