Castromonte, un pueblo de 320 habitantes en la cumbre de la nueva arquitectura española
El estudio de Óscar Miguel Ares proyecta una piscina municipal y una casa de comidas de inspiración funcionalista en la Valladolid golpeada por la despoblación

Una mujer aprovecha que el agua conserva cierta frescura y los niños del pueblo aún no han salido de casa para dar las primeras brazadas del día. En la entrada de la piscina, las sillas que los vecinos apilan cada tarde montan guardia a la espera del regreso de sus dueños. El diseño y ejecución de este espacio lleva la firma del arquitecto Óscar Miguel Ares, cuyo estudio ha proyectado en Castromonte (Valladolid, 320 habitantes) otra obra de piedra y hormigón, una casa de comidas de influencia funcionalista. Como apunta el autor, ambos trabajos responden a la misma idea: dotar de servicios básicos a un municipio aquejado por la despoblación. “Es cuestión de justicia espacial”, resume Ares. A su espalda, unos aerogeneradores baten sus aspas sobre el paisaje árido de la meseta.
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