Copa Africana de Naciones: cuando la economía de un país también juega al fútbol
Costa de Marfil ha invertido alrededor de 1.000 millones de euros en la organización de esta competición. Con el balón todavía rodando, el balance oscila entre el impacto positivo a corto plazo, así como la exhibición de ‘soft power’ dentro y fuera del continente, frente a las dudas sobre la rentabilidad en el futuro de las nuevas infraestructuras
Cuarenta años después de haberlo hecho por primera vez, Costa de Marfil alberga estos días una Copa Africana de Naciones (CAN) masculina. Sobre el césped, la selección anfitriona batalla por permanecer en la tabla y llegar a hacerse con el tercer título continental de su historia. Fuera del campo, el país busca otro triunfo: mostrarse al resto de África y del mundo como el organizador solvente de un evento en cuyo balance económico final no se sabe si saldrá vencedor o vencido.
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