Cuando no se podía cambiar el mundo ni hablar de ETA: “La palabra había muerto”
Ana Useros recupera en un libro la olvidada figura de la víctima del terrorismo Manuel Indiano para reflexionar sobre los años del cambio de siglo en los que el diálogo parecía imposible y la izquierda extraparlamentaria se sentía impotente

Manuel Indiano, técnico electrónico de formación, tenía 29 años, una tienda de chucherías llamada Kokolo y un cargo de concejal en el pueblo guipuzcoano de Zumarraga. No tenía demasiado afán de ocupar aquel cargo público: entró en las listas para cumplir el mínimo que necesitaba el partido y no salió elegido; pero acabó ejerciendo tras la renuncia de varios compañeros. Un giro que sellaría su destino.
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