De los telares de una aldea afgana a los salones de Madrid: el negocio que conecta a 250 familias con el Rastro
En Surkh Aqcha se elaboran de forma artesanal las alfombras que después se venden en la capital española y que han aparecido en películas de Almodóvar y otras producciones audiovisuales
En una esquina de la plaza del General Vara de Rey, en pleno Rastro madrileño, las alfombras ocupan prácticamente cada rincón de una tienda de dos alturas. Las hay extendidas por el suelo, colgadas de las paredes y apiladas entre cojines y telas. Algunas tienen colores y dibujos tradicionales orientales, mientras que otras lucen diseños contemporáneos pensados para encajar en una vivienda, un negocio o, incluso, en el decorado de una película de Pedro Almodóvar. Pero su viaje comienza muy lejos de su destino final. Concretamente en Surkh Aqcha, una pequeña población del norte de Afganistán ―cerca de la frontera con Turkmenistán― en la que Abdul Hakeem nació hace 45 años y donde unas 250 familias elaboran las alfombras que después se venden en Tailak, su tienda de Madrid. Y de ahí, hasta el séptimo arte.
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