Del efecto “nevera” y el efecto “horno” en el transporte público
Los enormes ventiladores del Metro apenas sirvieron para remover el aire caliente que entraba del exterior
Son las 11.00 de la mañana, la noche ha sido tórrida y, desde este jueves, se anuncia en todas partes “la primera ola de calor de este verano”, que (no obstante) ha respetado bastante a los trabajadores en los meses de junio y julio. En la estación de tren de Majadahonda, apenas unos viajeros buscan las pocas esquinas en las que da la sombra. No ha llegado el medio día y el calor se está empezando a hacer notar. El termómetro de bolsillo marca 29,5 grados. No apetece esperar mucho en el andén y el tren ya toma la curva previa a la parada.
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