Djokovic, sin rodaje y entre algodones, pero con la fe que empuja al mejor: “Confío en mí mismo”
El campeón de 24 grandes, pendiente de su físico, tan solo ha podido disputar un partido preparatorio. Ha cumplido 39 años y es el que más ‘majors’ (82) ha jugado
El calor golpea duro en París, donde la afición francesa lamenta la baja de última hora del joven Arthur Fils (21), su esperanza, y donde Novak Djokovic continúa librando esa paradójica batalla: él, culmen de lo físico, forcejeando constantemente con su propio cuerpo; con ese chasis pluscuamperfecto que le ha guiado hacia un espacio único —los 24 grandes compartidos con la australiana Margaret Court— y que desde hace un par de años le genera no pocos dolores de cabeza. Quién lo hubiera dicho, pero ahí está la edad. El serbio cumplía 39 años el viernes y soplaba las velas de la tarta feliz, pero también con resignación; hasta lo suyo, lo más extraordinario, tiene fin. Asoma en ese rostro ya alguna que otra arruguilla y el reloj biológico se cobra cuentas con todos, más allá de dimensiones, nombres o trofeos. Sin excepción.
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