El árbol herido por un rayo y el misterio de las truchas
Las vacaciones en el tranquilo pueblo de montaña de Viladrau se han visto alteradas con dos sucesos singulares

Los dos asuntos que captan mi atención este verano en Viladrau, localidad de montaña en la que paso mis vacaciones destiñéndome después de los soleados días en Formentera y llevando una vida estilo Tom Sawyer (crecidito), son, aparte de la llegada habitual de las oropéndolas y el exitoso tardeo en Mas el Martí, el misterio de las truchas del vivero del restaurante El Molí de la Barita —un caso digno de novela negra—, y la caída de un rayo tremendo sobre el pueblo que todo el mundo escuchó estremecido pero nadie supo ubicar dónde golpeó exactamente. En cuanto a lo primero, aún no se sabe de qué murieron los peces y el caso ha tomado dimensiones detectivescas al correr la especie de que han desaparecido los cuerpos del delito, por así decirlo: las truchas muertas llevadas para la autopsia se habrían perdido. En referencia al segundo tema, el del rayo, poseo información de primera mano sobre dónde cayó la espeluznante centella: en mi casa.
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