El campeonato Ultimate conforta y redime a Kung Fu Kenny
El norteamericano Bednarek, que siempre se rajaba en las finales, se impone en los 100m de Budapest al campeón del mundo Oblique Seville
Siempre a la sombra de otros, de Kenny Bednarek siempre se ensalzaba tanto su apostura atlética, su cuerpo perfecto para la velocidad, su solidez constructiva, y qué simpático y manga el pañuelo en la cabeza mitad Rambo-mitad guerrero oriental que le hicieron ganarse el apodo de Kung Fu Kenny, como se lamentaba su flojera competitiva, su manera segura de eclipsarse en las grandes finales. Mientras él penaba, crecía abusiva y exorbitante la figura de su coetáneo Noah Lyles, campeón olímpico y mundial. O la del ligero Oblique Seville, el primer campeón mundial jamaicano de los 100m en la era post Usain Bolt. Los tres estaban allí, en el estadio de hierba negra de Budapest junto al Danubio oscuro y fresco. Testigos y actores de la redención de Bednarek, que a los 27 años, después de dos platas olímpicas y otras dos mundiales en los 200m, se llevó la victoria en los 100m, distancia en la que nunca fue ni medallista. Dos, Lyles, atleta lesionado y DJ atareado, y Bolt, festivo y protagonista siempre, en las gradas de los atletas, por fin considerados como los grandes protagonistas del espectáculo de unos campeonatos y ubicados en zona VIP, más lounge de divanes mullidos que tendido de asientos duros de plástico. Ambos aplaudieron una carrera en la que Bednarek ya cogió unos centímetros de ventaja desde la salida y los mantuvo resistiendo la habitual fuerza de remontada final de Seville, que no aplaudió su derrota por cinco centésimas: 9,85s del nativo de Tulsa, Oklahoma, por 9,90s del caribeño de St Thomas Parish.
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