En tiempos revueltos, el Mourinho más mourinhista e intervencionista con el equipo
El técnico del Real Madrid, que señala a la prensa y los árbitros, recurre a su viejo manual escénico para momentos difíciles mientras toma decisiones deportivas de fondo ante el Villarreal
“Al final, el ADN siempre gana”, avisó José Mourinho en sus primeros días en el Real Madrid cuando le hablaban de que, a los 63 años, se le notaba más tranquilo. Él también daba la razón a los que lo veían “menos emocional”, pero no negó que, antes o después, la cabra tira al monte. “No puedo ser lo que no soy”, afirmó en agosto. Y ya en octubre, sin haberse completado todavía el primer cuarto del campeonato, el portugués ha empezado a recurrir a sus viejos trucos escénicos para tratar de enmendar un equipo que no remonta y mira inquieto la clasificación: a seis puntos del Barcelona y a dos semanas de ir al Camp Nou. La cita con el Villarreal confirmó el regreso del mourinhismo de toda la vida, el de la agitación, y eso ocurrió justo en el partido en que el técnico se mostró más intervencionista que nunca a la hora de mover el equipo.
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