Fernando Alonso, principio y fin de Aston Martin en la Fórmula 1
El asturiano, que en Abu Dabi arrancará el séptimo, sustenta en solitario a su equipo, que se juega con McLaren la cuarta plaza del Mundial
Si se interpretan debidamente, las estadísticas son una herramienta fantástica para contextualizar hazañas como la que esta temporada ha llevado a cabo en el Mundial de Fórmula 1 la escudería Aston Martin, entregada desde el primer momento a Fernando Alonso, principio y fin de un equipo que hace menos de un año parecía el patito feo y que ahora viste de etiqueta como James Bond, el personaje que más ha hecho por promocionar esta marca de coches de lujo. La sorprendente incorporación del piloto asturiano, de 42 años, como relevo de Sebastian Vettel revitalizó el ánimo de una tropa que salía de un periodo turbulento, tras pasar por distintos cambios de manos hasta la llegada del conglomerado liderado por Lawrence Stroll, un adinerado hombre de negocios canadiense que se hizo con el control de la estructura para buscarle un hueco a su hijo, Lance. Los números del muchacho no han ayudado a quienes, como el propio Alonso, se han empeñado en alabar sus cualidades al volante.
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