Ginés Marín, el valor de la constancia
El diestro extremeño se sobrepuso con entrega al mal juego de su lote, al contrario que Cayetano, muy desvaído toda la tarde, ante un tostón de corrida de Montalvo; Diego Ventura perdió un trofeo al fallar con el rejón de muerte

La corrida fue otro tostón por causa, sobre todo, del mal juego de los toros de Montalvo, desiguales de presentación, muy mansurrones en varas y de juego irregular y deslucido en el tercio final. Pero hubo un torero, Ginés Marín, que, al menos, hizo acopio de entrega para sobreponerse a las complicadas condiciones de su lote y demostrar que quiere ser torero.
Capea-Montalvo/Ventura, Cayetano, Marín
Dos toros despuntados para rejoneo de El Capea, nobilísimos, con escaso brío el primero y muy codicioso el otro, aplaudidos ambos en el arrastre; y cuatro de Montalvo, -el último, devuelto por inválido-, desiguales de presentación, mansurrones, de corto recorrido, descastados y deslucidos. Sobrero de José Vázquez, bien presentado y muy manso.
Diego Ventura: rejón en lo alto (silencio); tres pinchazos y rejón en lo alto (ovación).
Cayetano: pinchazo, estocada y un descabello (silencio); estocada contraria, estocada _aviso_ _segundo aviso_ (silencio).
Ginés Marín: _aviso_ media estocada tendida y baja y un descabello (ovación); estocada desprendida (palmas).
Plaza de Las Ventas. 26 de mayo. Decimoquinta corrida de la Feria de San Isidro. Lleno de ‘no hay billetes’ (22.964 espectadores, según la empresa).
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