Jesús Owono, el portero que solo quería cuidar a su familia
El guardameta, que eliminó las redes por los insultos racistas que sufrió tras chocar con De Miguel, llegó a Euskadi con ocho años. “Es humilde, trabajador, familiar. Nunca tuvo un problema con nadie”, dice un excompañero suyo en el Alavés
A Jesús Lázaro Owono Ngua quienes lo conocen lo llaman Chus. La trayectoria vital del guardameta del Andorra, implicado el lunes en el choque brutal que ayer le costó la vida a los 30 años al delantero del Tenerife Jesús de Miguel, tiene los mismos ribetes que muchas de las historias de la emigración africana a Europa. Owono nació en 2001 en Bata, la ciudad más poblada de Guinea Ecuatorial, y ocho años después abandonó la excolonia española y se mudó al País Vasco con su familia en busca de una vida más próspera. Sus primeras palabras en euskera las pronunció en la ikastola Ibai, situada en el barrio de Ibaeta de San Sebastián. Hubo un día en el colegio que el portero habitual no pudo jugar por lesión, y él se colocó bajo los palos. Fue la primera vez que Chus, con un cuerpo de Action Man que ahora tiene una estatura de 1,83 metros, exhibió una agilidad extraordinaria para lanzarse a despejar la pelota como si en vez de piernas tuviera muelles.
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