Jude está de sí
Estar de sí es importante en la vida: es levantarte de cama habiendo decidido de antemano que las cosas que lleguen las aceptarás de buen ánimo
Bellingham son dos jugadores, uno fértil con la cabeza que se desplaza por el campo con varias brújulas, un sentido de la orientación total y un mapa del partido en el que registra las zonas calientes del campo y calcula la urgencia de su presencia allí; ese Bellingham es especialmente irritante para el adversario, que no sabe lo que está pensando el inglés, ni consigue anticiparse a él, ni logra adivinar por qué siempre aparece donde tiene que aparecer: por qué se abre un hueco en el campo a martillazos contra un muro, y nadie lo ve ni escucha. Es un Bellingham poco impresionable en la grada, pues es un Jude Bellingham que pone a trabajar la sala de máquinas en la cabeza y no se deja ver: su espectáculo es íntimo y poco gratificante a primera vista.
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