La autopista del pasado: hallados dos anillos de oro de hace 2.000 años en la vía romana que cruzaba los Pirineos
Las joyas, encontradas en Navarra y el País Vasco francés, rompen con la creencia de que estos lugares estaban aislados
Viajar hace 2.000 años sin un GPS que marcara la siguiente parada de servicio seguro que le supuso más de un quebradero de cabeza a alguno. El mapa de carreteras del imperio romano era inmenso y, por suerte, lo anotaron todo. Incluido, entre otros, el nombre ITER XXXIV. “Es la calzada transpirenaica que une la ciudad de Astorga [actual provincia de León] con la de Burdeos [Francia]. Es la vía principal que comunica el norte de la península Ibérica con lo que sería el suroeste de la Galia en aquella época. ”Por tierra, sería la calzada principal para acceder al continente”, detalla Oihane Mendizábal Sandonís (Donostia, 32 años), doctora en Ciencias de la Antigüedad por la Universidad del País Vasco y directora del proyecto transfronterizo Pirenaeus. “Se suele hablar de la importancia que tuvieron las calzadas romanas y no era solo por la propia vía, sino por toda la logística que existía a su alrededor. Cada cierta distancia había una parada donde te podías alojar, descansar, comer, cambiar de caballos”. Paradas similares a las actuales estaciones de servicios.
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