La buena imagen de la selección
Para un emigrante como yo conviene que el país de uno genere noticias positivas en todos los ámbitos de la actividad humana: en el económico, el político, el cultural y también el deportivo
En 2010, un día después de que la selección española de fútbol ganara la Copa del Mundo en Sudáfrica, acudí a una sucursal de Correos de mi ciudad de residencia, Hannover. El funcionario, viendo que le entregaba un paquete con destino a España, me identificó como ciudadano de dicho país y no dudó en darme la enhorabuena por el triunfo deportivo de la víspera. Nos guste o no, quienes residimos en el extranjero somos vistos y juzgados a partir de la mayor o menor reputación que irradie nuestro país de origen. No es lo mismo personarse en una oficina, hacer gestiones para alquilar una vivienda o solicitar un crédito en una entidad bancaria mostrando este o el otro pasaporte.
¿Cuál es tu reacción?









