Las bombas rusas sepultan discos y la memoria de un Kiev donde “la pista de baile se petaba”
La colección de 25.000 vinilos de Vadym Glynarskyy yace fundida por las llamas en el mercadillo de Pochaina, atacado tres veces este verano

“Mira, este era de Manhattan Transfer”. Vadym Glynarskyy, de 73 años, lanza al suelo carbonizado los restos de uno de los 25.000 vinilos de su colección que estima se han echado a perder en un bombardeo ruso sobre el popular mercadillo de Pochaina (Kiev). “La guerra es un desastre”, deplora ante el desolador panorama que impera entre decenas de negocios arrasados por el fuego al igual que el suyo. Va mostrando objetos metálicos chamuscados que solo él identifica: un altavoz, una mesa de mezclas, un tocadiscos, un amplificador… y hasta el esqueleto de una bicicleta con la que corrió el Tour de Francia en 1978 y que le habían regalado a uno de sus hijos. A su evaluación, el comerciante añade varios miles de CD y cientos de cintas de casete que también se perdieron.
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