Las ganas de ganar de España, el miedo a perder de Inglaterra
La selección, nunca conformista, no paró de dar vueltas al partido hasta ganarlo dos veces
Ha sido la Eurocopa de España, desde su debut contra Croacia hasta la final ante Inglaterra, con salida y llegada en Berlín. No ha habido un solo partido en que la selección no haya sido la referencia del torneo por su fútbol y también por sus jugadores, ganadora de partidos de entretiempo y de desafíos trascendentes, elogiada por su juego asociativo y por la brillantez individual de juveniles como Lamine Yamal y Nico Williams. El optimismo de los jóvenes ha sido contagioso para un equipo solidario y expansivo que siempre jugó liberado, sin más presión que la suya propia, movido por el deseo de ganar, como si actuara de espaldas al marcador y fuera inmune a la derrota, nada que ver con Inglaterra. La final de la Eurocopa suponía a fin de cuentas la cumbre de una trayectoria iniciada con el europeo sub-19 de 2015, el europeo sub-21 de 2019, la plata olímpica de Tokio 2020 y la Liga de Naciones de 2023.
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