Los jubilados mueven la calle
Los movimientos vecinales que levantaron las grandes ciudades en los años 70 siguen siendo la punta de lanza de las reivindicaciones ante las autoridades

El primer día que se manifestaron eran 20 vecinos reunidos en la calle para impedir la construcción de un túnel durante la remodelación del Santiago Bernabéu y este viernes, tres años después, el Real Madrid anunció la suspensión de todos los conciertos programados. En la otra punta de la ciudad, una iniciativa más modesta de los vecinos de Usera llamada ‘La ruta de la caca’ para denunciar la suciedad en sus calles logró que Borja Carabante, mano derecha del alcalde José Luis Martínez Almeida y hombre poco dado a reconocer fallos, admitiera que, “efectivamente”, hay más basura y decidió aumentar la frecuencia de la recogida. Y en el Distrito de Hortaleza, una mujer ha puesto en marcha una Ong de acogida de migrantes que ha recaudado más de 10.000 euros en donaciones y ha doblado el número de voluntarios tras la publicación de su historia hace dos semanas en este periódico. Estas tres luchas vecinales tienen un punto en común: están encabezadas por septuagenarios con más ganas que achaques que agitan la administración con sus demandas.
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