Los toros (y el público), una ruina
Mansa, blanda y muy descastada corrida de Adolfo Martín con la que cumplieron los toreros, jaleados por un público cada vez más festivo y triunfalista en una tarde lluviosa

Se anunciaba una corrida del muy prestigioso hierro de Adolfo Martín y toda ella se precipitó por la catarata de la invalidez y la falta de casta. Una ruina. Se llenó la plaza, más 21.000 personas, según el dato de la empresa, y su comportamiento jaranero turbaría a cualquier aficionado que por allí anduviera. Otra ruina.
Martín / Ferrera, Escribano, Garrido
Toros de Adolfo Martín, desiguales de presentación, astifinos, mansos, muy blandos y muy descastados.
Antonio Ferrera: pinchazo y bajonazo (silencio); -aviso-, dos pinchazos, estocada y tres descabellos (ovación).
Manuel Escribano: estocada algo caída (ovación); estocada trasera y desprendida (petición mayoritaria y vuelta al ruedo).
José Garrido: estocada baja y dos descabellos (silencio); estocada baja (ovación).
Plaza de Las Ventas. 6 de junio. Vigésimo cuarta corrida de la Feria de San Isidro. Lleno (21.168 espectadores, según la empresa).
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