Michael Chang: “Gane o pierda, Alcaraz sonríe, y eso no es nada fácil”
El estadounidense, ganador más joven de un grande, con 17 años en la edición de 1989, recuerda su transgresor saque de cuchara ante Lendl y elogia al murciano
En medio del batiburrillo formado en el museo subterráneo de Roland Garros, por donde desfilan exjugadores de más o menos relieve que van a disputar el torneo de los veteranos, Michael Chang (Nueva Jersey, Estados Unidos; 52 años) desprende tranquilidad y paz interior. Camina lento, con las manos en los bolsillos, gesto imperturbable bajo la gorra. Le demandan aquí y allá, y obedece sin torcer el gesto. Atiende con gentileza la petición de EL PAÍS y retrocede hacia 1989, cuando conquistó el grande francés y se convirtió en el campeón masculino más joven de un grande, con 17 años y tres meses. Entonces protagonizó una maniobra inolvidable. Durante los octavos contra el fiero Ivan Lendl, ya acalambrado e intentando ralentizar el juego, se inventó un saque de cuchara —aceptado por el reglamento, pero que nadie se atrevía a hacer— que sorprendió a todo el mundo. La transgresión triunfó y alzó el trofeo tras casi cinco horas. Después, en 1995, cedería en la final contra El Animal, Thomas Muster. Se despidió del tenis en 2003, con 34 títulos.
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