Messi, el rey que abdica
Leo nos enseñó, en cámara lenta, cómo es la esencia del fútbol. Caminando. Vagando por la cancha como si le perteneciera manejando los tiempos como un reloj y la pelota como un objeto sagrado
Leo Messi le dice adiós a la Selección Argentina. “Me voy vacío”, dice su nota de despedida. “Nos deja lleno”, digo en representación de todos los que amamos el fútbol. Se despide de la camiseta más sufriente, querida y gloriosa para él. Deja el refugio preferido para mí, el lugar en el que podía disfrutarlo sin culpa. Como madridista fue un amor incómodo. Pero fue imposible no admirar su talento descomunal. Imposible, para mí, no sentirme orgulloso por delegación y por pura argentinidad. Imposible no quererlo.
¿Cuál es tu reacción?









