¡No mires arriba!
¿Qué pasaría si, en lugar de ir a lo fácil, de utilizar chivos expiatorios, señalamos a los culpables, a los de verdad, del deterioro de nuestras condiciones de vida?
Son demasiados. Hay demasiados colombianos, demasiados chinos, demasiados marroquíes, demasiados ecuatorianos. Lo leemos en canales de Telegram o en la prensa. Lo escuchamos en las tertulias, en vídeos virales de influencers. Hasta en los parlamentos resuena el eco de esta idea: hay demasiados inmigrantes. Vienen a quitarnos el trabajo y a quedarse con nosotras, prístinas mujeres de Occidente. Hay quien no se lo cree, pero algún día llegará a casa y, al abrir la puerta, verá a un inmigrante en su sofá, con el mando de la televisión y una cerveza abierta; será entonces cuando se dé cuenta de que lo han reemplazado.
¿Cuál es tu reacción?









