¿Qué esperamos exactamente de un jugador de fútbol?
Ni la selección venció al racismo (como si eso fuese siquiera posible), ni Lamine Yamal y Nico Williams se disfrazaron de Martin Luther King
A la euforia desatada por la selección española tras conseguir la Eurocopa, le ha seguido una especie de sentida decepción por la celebración de los jugadores en Madrid. Ni una mención al racismo, al machismo, al drama de Palestina, a la guerra civil en Yemen, a los desahucios, a la crisis de la vivienda, nada de nada; solo música de cuestionable gusto, Gibraltar español, testosterona y alcohol. Así que para algunos la selección ha pasado en pocos días de vencer al racismo —aunque esto no aparezca en las actas arbitrales de los partidos—, a carecer de cualquier valor cívico y moral.
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