Rubiales como síntoma: la carencia de buen gobierno en el deporte español
La lista de escándalos permite aventurar que la pretensión del expresidente de cambiar la RFEF para acercarla a estándares éticos solo fueron artimañas para conseguir el poder
Luis Rubiales accedió a la presidencia de la Real Federación Española de Fútbol apelando a la necesidad de regeneración ética y de la implantación de la gobernanza en la gestión federativa. A día de hoy, está reclamado por la justicia para dar cuenta de los contratos firmados con la empresa de Piqué, Kosmos, y el cobro de cuantiosas comisiones por llevar la celebración de la Supercopa a Arabia Saudí. La concesión de la organización de dicha competición tenía riesgos morales y reputacionales evidentes dada la carencia de respeto a los derechos humanos en aquel país y el blanqueamiento del régimen dictatorial que ello podría suponer. Pero quizá ello fuera un problema menor para él ya que, probablemente, su principal interés fuera obtener beneficios económicos personales. Ahora bien, adoptar esa decisión para adicionalmente cobrar comisiones irregulares, conduce a que el juicio sobre su actuación pase de un nivel ético a uno jurídico-penal que no solo le afecta personalmente, sino que enfanga al fútbol y al deporte español, máxime a pocos años de organizar una Copa del Mundo.
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