Sainz en ‘buggy’, el ‘teckel’ de Leclerc y Alonso en patinete en el ‘paddock’ con más vips de Europa
Con más de 20.000 entradas de ‘hospitality’ vendidas, el Gran Premio de España echa a andar en el Madring mientras los vecinos miden el ruido en sus casas para presentar una denuncia

Son las once de la mañana del viernes y los pilotos comienzan a pulular por el paddock del Madring, el circuito semiurbano levantado por Ifema junto a sus pabellones en el noreste de Madrid. La Fórmula 1 regresa hoy de forma oficial a la capital del país con los primeros entrenamientos libres del Gran Premio de España, que terminará el domingo con la carrera después de que el sábado se celebre también la clasificación. Ha pasado casi medio siglo desde que en 1981 se disputó la última prueba del Mundial a las afueras de la ciudad, y en la zona exclusiva a la que solo tienen acceso los patrocinadores, los invitados, los automovilistas, los periodistas acreditados, los ingenieros de las escuderías y aficionados que han pagado un dineral por entrar en el centro de operaciones durante los tres días del evento, Carlos Sainz Jr. se sube a un buggy y le quita el puesto al conductor.
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