Toreo añejo, público moderno
Uceda Leal cortó una oreja por sus detalles de toreo clásico, y Daniel Luque y Emilio de Justo, simplemente aseados ante una corrida mansurrona, noble y muy descastada de La Quinta

La corrida había despertado una enorme expectación -un nuevo cartel de ‘no hay billetes’-, pero los toros, y también los toreros, rompieron todo atisbo de esperanza. Los primeros, por su mansedumbre e insípida nobleza, y los de luces, porque otra tarde más faltó dar un paso más, y no tirar solo de oficio para solventar papeletas incómodas e insuficientes para el triunfo rápido.
La Quinta/Uceda, Luque, De Justo
Toros de La Quinta, -el sexto, devuelto por inválido y sustituido por otro del mismo hierro-, correctos de presentación, mansurrones, sosos y descastados; el segundo, con peligro sordo. A excepción del primero, todos fueron despedidos con palmas.
Uceda Leal: estocada algo caída (silencio); estocada (oreja).
Daniel Luque: estocada trasera _aviso_ (silencio); estocada trasera (silencio).
Emilio de Justo: pinchazo hondo _aviso_ y un descabello (silencio); dos pinchazos _aviso_, pinchazo _2º aviso_ y dos descabellos (silencio).
Plaza de Las Ventas. 18 de mayo. Novena corrida de la Feria de San Isidro. Lleno de ’no hay billetes’ (22.964 espectadores, según la empresa). Festejo conmemorativo del 120 aniversario de la Real Unión de Criadores de Toros de Lidia (RUCTL).
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