¡Turistas, a Idealista!
Dónde se vuelve de vacaciones cuando las pasas buscando una casa para vivir
El domingo por la noche me dijo que estaba nervioso, así que pensé que el lunes, después de ver el piso, le llamaría para ver qué le había parecido. Creí que la visita era un “sin más”, por ir viendo. La búsqueda de verdad empezaría en unos meses, aún había tiempo, pero le habían entrado nervios. El lunes por la mañana, después de las diez o las diez y media, no recuerdo bien, lo llamé. Nada, no encajaba. Bueno, era por probar, volví a creer. Pero al empezar a oír las pegas lógicas del piso ―cada uno tiene unas posibilidades y unas circunstancias― y cómo estas iban aumentando el agobio de mi interlocutor hasta terminar la conversación con un “acabaré bajo un puente” que no sonaba a frase hecha, sino a “realmente puedo terminar así”, me angustié yo también. ¿Quién está poniendo su esfuerzo y atención para que haya algo de luz al final del túnel del acuciante problema de la vivienda?
¿Cuál es tu reacción?









