Un extraño dios cerca del relámpago
Ella explicó su dolor. Él se reconoció en ese dolor. Era uno desgarrador, que no desaparecía

Ella vivía en una isla. Él en una gran ciudad. A ambos les separaba un océano, pero coincidieron en un bar. De esas cosas que pasan cuando menos te lo esperas. El oleaje de la vida hasta que una tormenta rompe entre dos personas y se ven, en mitad de la noche, conversando, navegando en un trance cerca del relámpago. Así estuvieron unas horas, como al capricho de algún extraño dios.
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