Un mozo sufre una impresionante voltereta en el séptimo encierro de San Fermín que deja cuatro heridos por cornadas y tres contusionados
Masificada, rápida y peligrosa carrera de San Fermín con los nobles toros de La Palmosilla
La voltereta fue de película. Un toro negro corría a toda velocidad por la zona de Santo Domingo, en cabeza de la manada, repartiendo miradas a un lado y a otro, sin perder detalle de su nueva realidad, y, de pronto, se encontró con un mozo alto y espigado que apareció por sorpresa en su recorrido. No tuvo que hacer un gran esfuerzo para levantarlo por los aires, herirlo en la pierna izquierda con su astifino pitón izquierdo y lanzarlo contra el adoquinado con toda la fuerza de un animal de más de 500 kilos, aumentada por la inercia de la velocidad. El atropello fue tan fuerte que el propio toro perdió el equilibrio y con ello la cabeza de la carrera que hasta entonces lideraba con facilidad.
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