Una alarma en el sótano ordenaba a las mujeres prostituidas en un chalet de Madrid cuándo hacer el ‘paseíllo’ a sus clientes
El contraste entre el lujo de las plantas superiores y la inmundicia del sótano sorprende a los agentes de la policía nacional que desmantelaron un chalé donde se esclavizaba a chicas
Cuando la alarma se encendía, las mujeres sabían lo que tocaba. Vestirse y hacer el paseíllo delante del cliente que acababa de llegar. “Otra humillación más”, indica uno de los policías que desmanteló este punto de prostitución en un chalé de Madrid. Daba igual que estuvieran durmiendo, tratando de lavarse en el precario baño sin ducha que compartían 15 mujeres, o comiendo. Las encargadas del prostíbulo clandestino así lo ordenaban, bajo amenaza de multa o castigo. Otras veces, el putero venía con la mujer elegida, previa negociación con las encargadas.
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