Una pizza cojonuda
La salud democrática de un país también se mide por los guiños que se pueden hacer en los restaurantes de su capital
Cuando aún venía a Madrid solo de visita, porque mi lugar de residencia habitual estaba en una comunidad autónoma del noroeste español donde siempre, absolutamente siempre llueve, y donde siempre, absolutamente siempre, gana la derecha, recuerdo que una de mis mayores ilusiones era ir a comer al Rey de Tallarines de la plaza del Conde de Toreno.
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