El mayor casero de Madrid, el Gobierno autonómico, acelera los desalojos mientras mantiene pisos vacíos
La Agencia de la Vivienda Social había expulsado a 255 familias hasta septiembre, el mayor registro desde 2015, en plena ofensiva de la presidenta contra “los okupas”

El mayor casero de Madrid, la Agencia de la Vivienda Social, aprieta cada vez con más fuerza a los inquilinos que considera irregulares. Hasta el 30 de septiembre había desalojado a 255 familias, según datos oficiales a los que ha accedido EL PAÍS. Es la cifra más alta desde 2015 y refleja la política de mano dura contra la ocupación impulsada por la presidenta Isabel Díaz Ayuso. El objetivo declarado es recuperar viviendas para adjudicarlas a familias que esperan su turno y cumplen los requisitos. Sin embargo, esa estrategia convive con cientos de pisos vacíos y con denuncias vecinales sobre inmuebles que permanecen cerrados durante años, protegidos con puertas de acero.
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