Una profesora renuncia a los pagos de una incapacidad total para volver a dar clase por “vocación”
Laura Martín se rompió los dos codos, pidió una incapacidad parcial compatible con trabajar, y recurrió cuando le reconocieron el derecho a no hacerlo con 49 años
Le dijeron que era “absurdo”, que nadie lucharía por eso, y que no se recordaban casos similares, pero Laura Martín, funcionaria de carrera del Cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria, tenía un empeño: volver a dar clases en un centro de Formación Profesional pese a que la Seguridad Social le había reconocido una incapacidad laboral permanente total que le garantizaba una prestación mensual por la que acabaría ingresando 200.000 euros en total a lo largo de casi dos décadas. Y lo consiguió. “Resuelve estimar la solicitud de rehabilitación formulada, por desaparición de la incapacidad que motivó su jubilación por incapacidad permanente”, recogía el miércoles el boletín oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM). Una frase desapasionadamente burocrática que esconde una historia en la que se mezclan el dolor por dos codos rotos, la pasión por la enseñanza, el vértigo por el drástico recorte de ingresos al pasar del salario a la prestación, y el rechazo abisal, hondo, y nacido de las mismas entrañas, a pasar a la reserva con 49 años. “Un infierno”, resume Martín al teléfono. “Una pesadilla”.
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