Cuando no estuvimos en realidad allí: Inteligencia Artificial y fotografía
El uso de la IA —versión implementada de los “retoques” de National Geographic para que las fotos se ajustaran a la portada— no es el único peligro que asedia a la relación que las instantáneas han tenido y tienen con la realidad y hasta con la objetividad
Hace casi dos años, una imagen aparecida en las redes sociales sorprendía al mundo: el Papa Francisco se había retratado envuelto en un plumas blanco, con regusto a sofisticado vintage oversize de Yamamoto o Norma Kamali, aquellos abrigos que hicieron furor en la década de 1980. Los comentarios no se hicieron esperar: a quién se le ocurre ponerse semejante abrigazo, porque era un sueño de abrigo, la verdad. ¿No teníamos bastante con los zapatos de Prada de algún otro pontífice, se rumoreó hace años? Las opiniones no cesaron hasta que se destapó el engaño: era un montaje, uno de los tantos que la historia de la fotografía ha conocido desde su aparición y no solo tras ponerse de moda la manoseada IA.
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