El desafío ateo de Gonzalo Puente Ojea, el embajador que provocó una crisis entre España y el Vaticano
Un minucioso estudio analiza la obra del pensador radical, cesado como representante diplomático ante la Santa Sede por divorciarse

Declararse ateo en España resulta aún hoy, muchas veces, una insolencia. En los años 40 del siglo pasado podía incluso llevarte a la cárcel, como a los protestantes, e, incluso, ante un pelotón de fusilamiento. El despropósito viene de lejos. En plena Ilustración europea se prohibían en España los libros que argumentaban la existencia de Dios, por subversivos. Dios parecía tan evidente que no necesitaba demostración alguna. En consecuencia, apenas un 2% de los españoles se identificaba como ateo. Hoy llegan al 18,2%, según el CIS. Otro 15,2% dice ser agnóstico. En ese contexto, que la editorial Laetoli lance su último libro con el título El desafío ateo de Puente Ojea resulta un atrevimiento admirable. Lo ha escrito Miguel Ángel López Muñoz, un investigador cuya línea principal de estudio es el pensamiento irreligioso español, en sus perspectivas filosófica, jurídica, histórica y política. Antes había dedicado numerosos artículos en publicaciones nacionales e internacionales a quien es ahora su objeto primero de estudio: el historiador y filósofo Gonzalo Puente Ojea.
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