Esperando el ‘decreto Maricarmen’ entre jotas y pasodobles en la acampada de la Puerta del Sol
La música y el baile amenizan la tercera noche del campamento por el derecho a la vivienda, la previa a la posible aprobación del decreto antidesahucios del Gobierno

Suenan guitarras, violines y tambores. Decenas de jóvenes bailan pasodobles, sevillanas y jotas. O una mezcla de todos ellos. Son las tres de la mañana y, en la esquina de la calle de Preciados de Madrid, a unos metros de la acampada por el derecho a la vivienda, hay fiesta. Este martes se cumplen tres noches y quienes debían dormir están danzando. Se agarran de las manos, forman círculos que crecen y devoran a quienes miran hasta incorporarlos a su movimiento. En el centro, unos músicos tocan las notas que marcan el ritmo. Una de ellas es Carmen Molino, de 27 años, que a ratos toca la pandereta, a ratos baila y a ratos canta. Defiende que el arte alienta la protesta y la hace perdurar: “Permite encontrarse y compartir más allá de las asambleas y los debates”, afirma.
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