Godzilla y King Kong: la fascinación por los monstruos destripaterrones no se acaba nunca
El último choque cinematográfico entre las dos criaturas y la nueva entrega de los cazafantasmas vuelven a derruir ciudades icónicas alimentando un género que ha perfeccionado su espectáculo visual pero perdido calidad narrativa
Cada vez que se estrena un Godzilla, se repite un comentario: no queremos ver humanos hablando de conspiraciones gubernamentales y problemas familiares, sino a monstruos pegándose y destruyendo ciudades. Si los espectadores tuvieran un mando a distancia, algunos darían a pasar rápido cuando aparecen Millie Bobby Brown o Bryan Cranston charlando sobre conflictos internos como si protagonizaran un shakespeare en el fin del mundo. Tanto que en el tráiler de tres minutos de Godzilla y Kong: el nuevo imperio —que llega este miércoles a los cines españoles—, las personas no ocupaban ni 20 segundos. Mostraba, eso sí, al gorila portando un hacha gigante y montándose a lomos del kaiju (como se denominan los monstruos gigantes japoneses) para luchar unidos. El punto de vista de la película es el de los monstruos. Conocen a su público.
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