La invasión de los zombis sin hogar
La deshumanización de los ciudadanos en situación de pobreza extrema, como los que se refugian en Barajas, sirve como engrasante para la desigualdad en una sociedad que prima el individualismo y la competición
Lo malo de una sociedad tan desigual es que a veces los pobres hacen feo. Surgen por ahí, donde no se les espera, recordándonos el resultado más siniestro del funcionamiento de las cosas. Por ejemplo, en los flamantes vestíbulos del enorme aeropuerto con el que queremos deslumbrar a los que llegan, con una arquitectura celebrada en todo el orbe y bautizado como el primer presidente de la democracia, Adolfo Suárez Madrid-Barajas.
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