Un pájaro en el metro
El animal pudo haber recorrido varias paradas ante la indiferencia de los usuarios

Entonces entró un pájaro marrón con tonos grises, el pico pequeño, algo regordito y especialmente despeluchado. Desplumado. Volaba de forma aleatoria, con las patas pegadas al pecho y los ojos a medio abrir. Si es que un pájaro puede dejar los ojos a medio abrir. Parecía un agente inmobiliario. Si fuese un humano, llevaría zapatos de cordón. No se podía saber de dónde venía porque tampoco trajo consigo ningún olor particular. Se subió en Méndez Álvaro, dejándose llevar por la corriente de las cabezas y la energía de la rutina de los que van al trabajo. Revoloteó por el techo del cuarto vagón de la línea 6 como si supiera cuál era la mejor salida para hacer el transbordo.
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